Cuento: Las Semillas


Había una vez unas semillas que se esparcieron por el bosque. Estas estaban despavoridas, por que no sabían hacia donde se dirigían. También expresaban y sentían ansiedad de conocer el lugar que iban a ocupar. De momento sintieron miedo.... ¡mucho miedo! al darse cuenta que lo más probable cada una se dirigiera a lugares diferentes. Rápidamente una pensó que si trataban de permanecer en el aire, lo más probable cuando llegaran al descenso todas caerían cerca y así, poder continuar compartiendo como buenas amigas que eran. Otra pensó que no podían obviar la idea de que iban a quedar separadas y había que hacer algo. Había una vez unas semillas que se esparcieron por el bosque. Estas estaban despavoridas, por que no sabían hacia donde se dirigían. También expresaban y sentían ansiedad de conocer el lugar que i ban a ocupar. De momento sintieron miedo,
De pronto, una de las semillas se tocó el bolsillo y se percató que tenía un celular, y dijo: ¡Mira tengo una idea mejor!... ¡Todas tenemos celulares en el bolsillo! Así que podemos repartirnos los números, cuando lleguemos a la tierra, preguntaremos a los animales y a los árboles dónde estamos localizadas. Después nos comunicaremos, entraremos en la tierra y nos encontraremos en un punto estratégico.
-Otra dijo: ¡Ahhh! También tenemos brújulas, ¡así que las podremos utilizar para el encuentro!
-¡Eso está perfecto! Exclamó otra- ¡Ya no hay de qué preocuparse!
-Pero una dijo…. y ¿si se nos va la señal?… ¿o se nos acaba la carga de la batería? ¡Uyyyyyyy! ¡no sé!
Las demás les dijeron que no se preocupara tanto y lo que debían hacer, es que iban a apagar los celulares para después poderse comunicar.
¡Llegó el momento esperado! Poco a poco cada una comenzó a descender y a la medida que lo hacían se despedían. De repente, comenzó a soplar el viento y las que estaban en el aire subieron. El viento se convirtió en remolinos y todas fueron separadas. Muchas, del bosque llegaron a la playa y allí cayeron del remolino; otras, cayeron en árboles y quedaron enganchadas en los troncos.
Cuando el tiempo se tranquilizó y las semillas pudieron recobrar el sentido, comenzaron a prender sus celulares y se comunicaron entre ellas. Las semillas que habían caído en la playa, estaban exhaustas, al igual que las que habían quedado enganchadas en los troncos. Así que decidieron no intentar encontrarse y permanecer en esos lugares a donde ellas habían llegado. Las que estaban en el bosque comenzaron a preguntar en donde estaban localizadas. Llamaron a las demás y acordaron encontrarse en un lugar. Sacaron sus brújulas y al entrar en tierra fueron deslizándose a la coordenada acordada.
Pasaron días, cuando ya las que estaban dentro del bosque se acercaban a su destino. ¡Por fin llegó el día esperado! En ese instante las que estaban en el bosque comenzaron a encontrarse. ¡Fue un camino largo! Pero no fue inútil el viaje.
Cuando todas llegaron lo primero que hicieron fue acostarse a dormir, por que estaban muertas de cansancio. Durmieron días, semanas y meses. Al levantarse cada una no sabía lo que había sucedido; ya que se veían diferentes…..¡Eran hermosas y de diferentes colores!... ¡Eran flores!
Hubo celebración y mucho regocijo. Por un momento se habían olvidado de las que decidieron quedarse en la playa y en los troncos de los árboles. Una se acordó de ellas y comenzó a llamarlas. Cuando pudieron contactarse con ellas, las pusieron en “speaker” para que las demás pudieran saber de ellas. Tuvieron la oportunidad de celebrar con las que estaban distantes y compartir felices para siempre… ¡Aunque hayan algunas que decidieron estar lejos!
Por: Noemí Román