Tierra mía, cuna hermosa,
Te hizo Dios un bello lugar.
Pero el hombre destructor,
No te ha sabido respetar.

Han ensuciado tus aguas,
¿Cómo te han hecho llorar?
Han destruido tus bosques,
No te han sabido cuidar.

Cuando Dios creó esta tierra,
La hizo toda para tí.
Puso en ella el alimento,
Para que puedas vivir.

Esa bella creación,
El te la regaló a tí.
Para disfrutar de ella,
y te sintieras feliz.

Te dió un aire limpio y puro,
y un Sol para alumbrarte.
Hermosos ríos y quebradas,
Donde pudieras refrescarte.

Nunca olvides el tesoro,
Que en tus manos puso Dios.
Quiérelo como a tu hijo,
Con todo el corazón.

Cuidemos nuestro planeta,
Como una madre a su hijo.
Recuerda que ella es un ser vivo,
Por eso tratémosla con cariño.

Por: María T. Santana (Teresita)